miércoles, 29 de marzo de 2017

LA LARGA NOCHE

La larga noche
Alessa Gil y Luis G. Abbadie
Keli Ediciones, 2013
222 páginas

Bien señalaba el maestro Abbadié, el vampiro se encuentra en una etapa de decadencia, en una etapa donde, en realidad, ha perdido su fuerza, es decir, la capacidad de provocar miedo; recuerdo mi infancia, mis pesadillas, donde temía que algún vampiro me convirtiera en uno de ellos, y ahora, en realidad, es todo lo contrario, la gente desea ser vampiro.
Hay un elemento que me parece que es la pieza clave y es la eterna juventud, y eso viene, en cierto sentido desde Anne Rice y después, lo que ya conocemos...
Pero qué sucedería, si al querer ser eterno y guapo como esos vampiros que hoy vemos en cine y novelas, se topara uno con la realidad del ser diabólico que espera condenarnos por medio de la sangre; qué sucedería con nosotros si nos diéramos cuenta que aquel camina por las tinieblas no es tan bello, ni brilla a la luz del sol...
Alguna voz puede estar diciendo, cuidado con lo que buscas, porque lo puedes encontrar...
Esa de alguna manera, es la premisa de La Larga Noche, donde Alessa Gil y Luis Abbadié nos muestran una ciudad conmocionada, de diferentes formas, por la figura del vampiro, donde nos deja en claro que puede haber mayor oscuridad en la noche que las sombras mismas... que tal vez esos que quieran ser parte de un grupo dark se encuentren en realidad con las tinieblas que no esperaban.
En este libro he encontrado una de las imágenes que más me han impactado en cuanto al despertar de un vampiro y ciertamente no quisiera revelarlo, pero quienes lo lean, o lo hayan leído, estarán de acuerdo con que ya no es lo mismo mirar el tinaco del agua.
Así, desde el lenguaje, la propuestas, la trama, la acción ... todo en sí, lo hace un libro digno de considerarse entre las mejores historias de vampiros de los últimos tiempos, y sobre todo, ambientada en una ciudad real, con calles, casas, sitios y personas reales ( nos podremos imaginar al maestro Abbadié ejecutando un exorcismo en plena Catedral? )
Es un libro digno de leerse? ... No.... es obligatorio de leerse para todo aquel que guste del terror, para todo aquel que busque literatura hecha para jóvenes (pero no esas sagas juveniles, que no se desprecian, pero no se encuentran al nivel de esta obra)
Lean la Larga Noche, de dos autores tapatíos jóvenes y muy talentosos...
Y tengan cuidado con quien llegue a tocar a su ventana esta noche...

28 comentarios:

  1. Buena noche, Javier Aceves. Perdona mi intromisión pero vengo a hacer un pequeño reclamo de autor, que considero es del todo legítimo. Soy el autor de "Expediente Is34:14", que en cierta forma dio origen a ciertas ideas y propuestas en "La larga noche". Como los autores de dicha novela no se toman la cordialidad de aclarar que una de las aportaciones que señalas (la de los tinacos, por ejemplo) debo hacerlo por propia palabra. Me apena, pero es lo justo. Ése y otros aportes aparecen en mi novela.
    Luis G. Abbadie y la señora Alessa Gil fueron incluidos en la primera tirada de mi novela e incluí sus puntos de vista sobre un sigilo, eso les pareció suficiente razón para atribuirse aspectos e ideas narrativos que han llamado la atención en su propuesta, no olvidemos que el que calla otorga, y aunque les resulte fastidioso deberían aclarar cada vez las cosas. Para evitarme estas explicaciones, no aparecen más esos personajes en la segunda edición, de ahí se explica que incluso el título de su libro sea "La larga noche" sin el "34:14", lo cual por cierto fue decisión de ellos, no mi imposición, tras señalarles que yo no estaba conforme con lo que habían hecho, aunque lo traten como "homenaje". Un homenaje habría sido recomendar mi obra, no hacer una especie de continuación. Pero yo no censuro a nadie, así que no les hice represalias ni impuse obstáculo alguno para su trabajo. Sin embargo hablé con Abbadie y le he pedido que ya no use más referencias a mi trabajo. Usaron mi obra como base para extender su propia propuesta. Su novela tendrá sus méritos, no los cuestiono, pero es justo que las propuestas de un autor original también sean reconocidos y respetados. Por eso mismo decidí sustituir según mi idea primigenia los personajes Abbadie y Gil en mi novela, por la enigmática hermandad Tetraédrum.
    Ahora entiendo que no debí ofrecer a un amigo una vía de promocionarlo como experto en una novela mía, para que mis aportaciones y mi esfuerzo fuesen respetados como se le debe a todo escritor. Me movió la buena fe, he aprendido la lección.
    Más información sobre la novela en cuestión en:
    https://www.facebook.com/ExpedienteIs3414/
    http://expedienteis3414.blogspot.mx/
    Si deseas conocer el contenido de dicha obra, podrás hacerte de un ejemplar y conocer su contenido, de modo que desgloses los aportes de cada cual. Ellos sin duda tienen su mérito, insisto, pero yo tengo los míos y es justo que por lo menos no se les cuelguen medallas ajenas a nadie. Buenas noches.
    Sergio-Jesús Rodríguez
    sergio_jesus33@hotmail.com

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Sergio...
      Muchas gracias por tus comentarios... primero te confieso un pecado... no he tenido la posibilidad de leer tu obra porque no he podido conseguir el libro pero me encantaría hacerlo, porque toda obra que merece que alguien siga el concepto puede ser considerada como maestra... te prometo que haré todo lo posible por conseguirlo y hacer una reseña de tu magistral obra... en lo que decíamos de fragmentos de la novela en cuestión, de la escena de los vampiros ocultos en tinacos es cierto que el concepto es interesante y se vuelve más por la narrativa y la forma en la que se presenta en la novela, pero al saber que la idea es tuya, me queda claro que los autores quisieron rendirte un homenaje, tomar tus elementos y si bien no es hacerlos propios, sí es proponer este concepto... qué sería de Drácula si sus principios no se hubieran repetido en tantas novelas... te aseguro que haré una reseña de tu libro, en cuanto tenga la suerte de tenerlo (que debe ser muy pronto) y también es cierto que las referencia a tus obra en esta novela, son muy claras, lo suficiente para saber que no te roban, por el contrario, que sigan esa linea que tú iniciaste, lo cual, como autor, te debe generar orgullo.
      Es cierto que la novela que hemos reseñado es un gran aporte al sentido del vampiro, que es entretenida, que es bien ambientada y sobre todo, que logra transmitir esa atmósfera de terror, lo cual, es cualidad de los autores y el concepto que tú creaste se va volviendo una cosmogonía, cuyo crédito no perderás, por el contrario...
      Te agradezco y quedo a tus órdenes, y te prometo pronto la reseña de tu libro, que en realidad, no la necesita, porque debe ser un privilegio leerla, tal como lo es el libro de Luis y Alessa
      Gracias

      Eliminar
    2. Sergio-Jesús:
      Aun una reseña de libro es, a su manera, una obra propia de su autor, por ello al leer sus muy generosas palabras, preferí respetarlas antes que sugerirle cualquier adición; en cambio, me pareció que una manera idónea de complementarla sería con una reseña de tu obra Expediente Is34:14, donde todo aquello que nos inspiró a escribir La Larga Noche se hace evidente; y después de todo, tu novela sin duda pertenece a la línea de las obras que pretendemos incluir. Por lo que dice Javier, ya no soy el único con esa idea. En lo personal, agradezco lo que escribiste aun si ya no está allí, y lamento que no consideres un verdadero homenaje aquello que nosotros con tales miras realizamos. Quizá nosotros estamos demasiado acostumbrados al juego tácito de los autores de los Mitos de Cthulhu, donde desde la época del Círculo Lovecraft en los años 1920 acostumbraban tomar prestados elementos de las obras de otros, lo cual veían con entusiasmo como la más sincera forma de homenaje, quedando asentada una práctica que se ha conservado de manera ininterrumpida entre quienes contribuimos a esta temática (por ejemplo, la cita al grimorio De Vermis Mysteriis, en la reciente novela de Stephen King Revival, obvio homenaje a Robert Bloch, o bien el relato/secuela que escribió Frank G. Ripel a El Péndulo de Foucault cuando se percató de que Eco retomaba elementos de un libro escrito por él).
      ¡Por supuesto que La Larga Noche debe mucho a tu obra! al grado que, si nosotros intentásemos eliminar las referencias a tus creaciones y conceptos, quedaría por completo desgajada. No es que resulte fastidioso aclararlo en cada ocasión, sino que en este caso particular, no era ninguno de nosotros sino Javier quien se expresaba acerca del libro, y de sus impresiones a partir de su lectura.
      Creaste, como bien señala Javier, un mundo único, y el “homenaje” de “crear una especie de continuación” (que a final de cuentas, evidentemente no lo es, no sólo porque se trata de acontecimientos paralelos en una historia que se entrelaza con la tuya, sino porque nunca pretendió sustituir las secuelas de una trilogía que ya entonces nos habías mencionado que planeabas) es un tipo de homenaje que aprendimos de gente como Julio Verne al escribir “La Esfinge de los Hielos” y Lovecraft “En las Montañas de la Locura” ambos a partir de una novela de Poe; de Lovecraft al escribir “El Huésped de la Negrura” como continuación a “El vampiro estelar” de Robert Bloch; del propio Bloch al escribir acerca del propio Lovecraft y los acontecimientos de “El Huésped” en “La sombra que huyó del campanario”. Parafraseando a Newton, si cometimos un error tan grande, fue porque nos subimos a los hombros de gigantes; aunque a diferencia de la mayoría de ellos, hemos aclarado repetidamente esta deuda y lo hacemos de manera explícita en el propio libro La Larga Noche. Si hace falta que se diga en este sitio (a fin de cuentas cualquiera que tuviese la curiosidad de leer nuestra novela tras leer esta reseña, se topará con el crédito a la tuya desde la primera página), está hecho: Tú nos motivaste a escribirla, nunca ha sido un secreto que tu novela nos inspiró a hacerlo, y lo hicimos, no buscando imitarte o apropiarla, sino creando nuestra propia historia, muy distinta y con dirección diferente porque nunca se trató de repetir tu historia, pero hay constantes referencias a la tuya porque ese reconocimiento es el motor inicial: imaginar lo que pudo haber pasado entre líneas de ese escenario que creaste, tomando otras direcciones para no depender sólo de ello. Y si en varios casos el crédito en las páginas correspondientes y las múltiples referencias internas han llevado a alguno de nuestros lectores a buscar tu obra, habrán corroborado ellos mismos qué conceptos son tuyos de origen.

      Eliminar
  2. Estimado Luis G. Abbadie:
    (Parte 1)

    Me parece perfecto que tomes la palabra, así que haremos otra vez algo que se nos facilita: mover el debate. No me gusta nada el tema, pero es preciso hacerlo, sobre todo porque es de mi interés sustantivo. Desde el primer párrafo ya hay asuntos por esclarecer. Pones:

    “Aun una reseña de libro es, a su manera, una obra propia de su autor, por ello al leer sus muy generosas palabras (de Javier Aceves), preferí respetarlas antes que sugerirle cualquier adición...”
    Me parece que es más genuino aclarar que dejar las cosas por sentadas. Si bien es su obra esta reseña (de Javier Aceves, pero antes de otros opinantes), también será legítimo su convicción por decir lo que piensa atenido a la verdad. Puesto que se advierte que le tienes cercanía, habría sido bastante generoso informarle que dos temas que destaca en tu obra (apegada a cierto realismo incluidos personajes-personas, por ejemplo ustedes mismos, el decano Rivas Souza o numerosos maestros universitarios, con lo cual he buscado hacer un homenaje a su labor por la lectura durante años, así como locaciones urbanas, apareció primero en mi “Expediente...”) o el uso de los tinacos, no son los únicos aspectos que usas en tu novela, lo cual aquí ya adviertes obligados por este comentario. Qué triste el contexto, ¿no? Y es triste porque has aprovechado de inmediato para difundir en medios tu novela con ventaja.
    Pero supongamos que es cierto la idea de tu “homenaje”, eso me obliga a rememorar cómo se ha tejido este asunto que ya me resulta bastante agrio:
    1. Te insistí por años que hacia falta una novela sobre vampiros tapatía, pues los jóvenes era lo que más leían y demandaban desde nuestra cultura mexicana. Percibí esa necesidad por mi labor como promotor de la lectura en planteles escolares desde preescolar hasta universidad, sobre todo en bachillerato, como bien lo sabes, y vale mencionarlo para los posibles lectores inadvertidos sobre mi trabajo. No atendiste mi sugerencia, incluso mostraste desinterés. Hacia principios de 2013 te hice llegar un sigilo para mi novela en preparación, diste una extensa opinión, invitaste a una persona que yo no conocía, Alessa Gil, quien también hizo su comento, y tuve la necesidad de sintetizar, ajustar y asimilar parte de sus ideas al tono de mi novela acorde a los personajes. Por cierto, sus opiniones no contenían innovaciones, son conceptos que en general se hallan en libros de biología sobre especies depredadoras y reglas de los diversos denominados “juegos de rol”, en el caso de la señora Gil, o en tu trinchera, relexiones del folclor y ficción vampíricos. No me aportaron innovaciones, simplemente sintetizaban el “estado del arte”, digamos. Obviamente, era lo que yo ya estaba haciendo, como se demuestra con personajes como Góthikus o el farsante Drako. Te pedí un comento, e insistí, de unas pocas líneas, como de costumbre te extendiste y ampliaste la invitación; mutilé a Tetráedrum, les dediqué 9 páginas, a cambio y para mi perplejidad en el término de un mes ustedes dos ya tenían una novela terminada, “La larga noche 34:14”. Ni siquiera pude disfrutar mi “luna de miel” con mi novela como reina del momento, debí tragarme el hecho de que ustedes ya lanzaban su “continuación”, incluso me consultaste qué proyectaba y usaste esos datos para manufacturar su novela.

    ResponderEliminar
  3. Estimado Luis G. Abbadie:
    (Parte 2)

    2. ¿Cómo fue que en su mente germinó lo que el periodista Ricardo Solís (entonces laboraba en “La Jornada Jalisco”) me comentó como su argumento para “justificar” ese libro “paralelo”? Debemos remontarnos al mes de enero de 2013, cuando sugerí darme tu versión sobre un sigilo, exactamente el día 21 por la madrugada me llegó tu extenso y experto comento en un correo electrónico, adjunto al de Alessa. En fin, procesé sus opiniones para mis personajes. Contribución innovadora habría sido el estudio mismo de gematría que aludes a Is34.14, no fue el caso, lo demás son referencias enciclopédicas, si bien la mayoría son de dominio público incluso en internet, a las cuales yo había rastreado con anterioridad, otras las conocí con tu texto, y esas por cierto las eliminé. También incluí aspectos de tu personal mitología, como la Universidad Valencia de Montecruz, o los títulos de tus libros, lo cual era la idea central de mi invitación: darte a conocer aún más como experto que te abriese más espacios en universidades. Hemos de recordar que posteriormente te ofrecí esperar a ver si la novela rendía mis expectativas, de no suceder así podrías disponer de la historia, sin embargo no se esperaron ni el mes entero, de repente ya estaba su novela concluida, lista para ajustes y correcciones, me la presentaron en el desaparecido café Dénker, ¿yo qué podía decir? No censuro a nadie.
    En fin, con todo y molestia consentí en que la publicaran, aunque con la petición de que no lo hicieran más. Ya habían leído mi novela, es obvio, lo reconoces, supongo que sabían su potencial y por tanto que el libro tendría aceptación, lo cual haría imposible que la soltara tiempo después. El comentario del periodista Solís me transmitió su justificación: ¿ustedes participaban como personajes?, eso les dio el “derecho” a dar su versión. ¿No es un tanto descabellada la idea? Pero además el punto de Solís nos lleva al numeral 3, los medios de comunicación.
    3. Tú sabes perfecto que he sido víctima (es justo que use este adjetivo) de crecientes bloqueos y censuras en medios. Después del prodigio de más de ocho días de difusión en radio, prensa y televisión para mi novela “En el abismo, Bartolo”, paulatina pero tenazmente me han estado cerrando caminos. Uno de los señores censores es un tal Panzarín, que además te hizo una entrevista multimedia para “La Gaceta”, de la U. de G., y en la que es llamativo que se mencionan aportaciones como las que refiere Javier Aceves provenientes de mi trabajo, y ése es el aspecto nodal de mi molestia: no se aclara que son préstamos. Tú lo sabes, mi molestia la compartió Cervantes con el anónimo Avellaneda, que hizo su continuación de “El Quijote”. En tu libro y de la incipiente Alessa, me has corregido la nota política, usaste el contexto de mi libro, incluso citas a algunos de mis personajes, lo cual acepté, pero resulta que en medios apareces reiterativamente y mis aportes te los endosan y hasta este momento por primera vez aclaras que sí son préstamos, ¡eso es lo inadmisible! Debiste hacer como muchos otros autores, que esperan al tiempo y luego retoman determinada obra, el tal Avellaneda se esperó diez años del silencio de Cervantes, tú ni siquiera un mes. Comprendo, era el momento o nada. Pero al ver la insistencia en el golpeteo de no aclarar que los humildes aportes de mi parte se me despojan sin que pongas un solo freno aclaratorio me hace actuar: quito los personajes Gil y Abbadie y basta de silencio. ¿Qué sigue?: debes aclarar eso cada vez, modificar tu libro u olvidarte del asunto. Y es que son mis derechos de autor, por eso el reclamo. La otra opción es que esperes 100 años, cuando los derechos estén libres y entonces nada podré objetar.

    ResponderEliminar
  4. Estimado Luis G. Abbadie:
    (Parte 3)

    Agregas: “lamento que no consideres un verdadero homenaje aquello que nosotros con tales miras realizamos.”
    Perdóname, no coincido con esa idea. Homenaje era el que yo hice a los maestros, y te alcanzó a ti, y hasta a Alessa, a quien yo desconocía hasta entonces. Poco la he tratado, si se merecía ese homenaje como lectora quizá fue justo. Tú la invitaste, por eso entró en ese texto, de otra forma sólo habrías sido tú, Buitre y Argos en el café Dénker, con dos páginas adicionales para mis otros personajes.

    Refieres: “Quizá nosotros estamos demasiado acostumbrados al juego tácito de los autores de los Mitos de Cthulhu, donde desde la época del Círculo Lovecraft en los años 1920 acostumbraban tomar prestados elementos de las obras de otros, lo cual veían con entusiasmo como la más sincera forma de homenaje...”
    Una cosa es aprovechar elementos, otra intentar continuar mi historia, pero hasta eso se los toleré, aunque con la petición expresa de que no fueran más allá de “La larga noche 34:14”. El colmo es que ya sea anular a un autor y sumarte en automático para despojarlo de lo que es suyo. Sabes cómo los gibosos y no tan gibosos “grillos” en medios actuarán y tú sólo has aprovechado la corriente para beneficiarte, eso ya es deslealtad. Un homenaje real habría sido recomendar mi novela, no apropiarte personajes y contexto de la trama.

    Añades: “¡Por supuesto que La Larga Noche debe mucho a tu obra! al grado que, si nosotros intentásemos eliminar las referencias a tus creaciones y conceptos, quedaría por completo desgajada.”
    Qué se desgaje, reármarla y aplica tu sabiduría, ingenio y talento. Eso fue lo que yo hice, ¿o qué te imaginas que me puse a copiarle la idea a alguien, por más que le busques referencias? Eres escritor, tienes talento, sabes tu oficio, sabes múltiples oficios y te insistí que podrías escribir una buena novela de vampiros si lo deseabas, pero me ignoraste hasta la aparición de “Expediente Is34:14”. ¿Por qué?

    Arguyes: “Si hace falta que se diga en este sitio (a fin de cuentas cualquiera que tuviese la curiosidad de leer nuestra novela tras leer esta reseña, se topará con el crédito a la tuya desde la primera página), está hecho: Tú nos motivaste a escribirla”
    Luis, y sería más osado, más intrépido de su parte decir cuáles aspectos son préstamos, porque resulta que por lo general mis aportes son los que más destacan al hablar de su trabajo y ustedes se sonríen complacidos, mas nada aclaran, tampoco en el libro. Añado, han tomado ventaja de la condición de un autor censurado en medios para beneficiarse de que no haya equidad en la libertad de expresión. No esperaron diez años, ni siquiera el mes, para lanzar su novela, y lo nada grato es que han guardado silencio cuando se les atribuyen mis modestos logros, eso ya es rebasar la línea. No se vale.

    ResponderEliminar
  5. Estimado Luis G. Abbadie:
    (Parte 4)

    Concluyes: “hay constantes referencias (en “La larga noche 34:14”) a la tuya porque ese reconocimiento es el motor inicial: imaginar lo que pudo haber pasado entre líneas de ese escenario que creaste, tomando otras direcciones para no depender sólo de ello.”
    Como ves no miento, justo eso fue lo que hizo le tal Avellaneda al genial Cervantes, y éste tampoco lo tomó por homenaje. Yo soy un humilde escritor y el “Expediente Is34:14” es mi parco patrimonio. Me da de comer, no me despojen de ese esfuerzo. Ustedes tienen su talento, hagan su parte.
    Una cosa más, si deciden incorporar o hacer referencias a mi trabajo como las que ustedes han hecho, ¿quién les puede creer que se satisface, como bien afirmas en una nota escueta, que a la letra ponen en su “agradecimiento”?:

    "[...]
    “A Sergio-Jesús Rodríguez, por su concisa crónica del 34:14
    [...]
    “A Custos Secretorum, por el libro de magia vampírica que nos hizo llegar”
    “A Buitre Rayón”

    Custos Secretórum es un personaje cardinal en la prevista trilogía, y te lo remarqué, Buitre es además en sí mismo un personaje paradójicamente innovador en la literatura de Jalisco, en la dedicatoria ni siquiera se dice que ambos ya son préstamo de mi libro. La “concisa crónica del 34:14” no describe aportaciones como el del realismo urbano tapatío, los tinacos, los días de ataques, la vinculación con personajes políticos, en fin. Perdóname, esa simple expresión no aclara gran cosa a lectores que aún desconocen la existencia de mi novela y facilita antes bien que se les atribuya a ustedes lo que no les pertenece. No seamos ingenuos, somos autores con ya casi 50 años de vida y casi los cuarenta de oficio. Recordemos el refrán “no se leen las manos entre gitanos”. Cualquiera podría concluir de este caso que ustedes aprovecharon la circunstancia y, amigo Luis, no has sido ni fraterno ni leal. Como se ha usado a este libro no ejemplifica la lealtad, tenlo por seguro.
    Buenas noches.
    Sergio-Jesús Rodríguez

    ResponderEliminar
  6. RESPUESTA: PARTE PRIMERA
    (Sí, esto va a ser extenso pero no sé abreviar; y quiero decir lo que tengo que decir de una vez pues me resisto a que esto se prolongue)

    Por un lado, no tengo el menor deseo o intención de sostener un debate. Por otro, las cosas que dices requieren por fuerza una respuesta.

    No espero cambiar tu opinión; décadas de conocerte me han demostrado que esa es una tarea de Sísifo; esa familiaridad también me dice que tú jamás haces una afirmación sin estar convencido de lo que dices, por lo que parecería que no sólo nuestras apreciaciones de algunas cosas son muy distintas, sino que aquí la memoria puede estar matizada por las emociones. Me conformo con exponerte mi perspectiva con la esperanza de que quede clara, refrescar la memoria de algunos puntos que me parece necesario esclarecer, y así como tú lo has hecho, exponer aquí mi perspectiva de los hechos, para que los terceros que inevitablemente lean esto, puedan leer a ambas partes y formarse sus conclusiones. Vaya pues, y espero que con esto baste de mi parte.

    1. Dices: “dos temas que destaca en tu obra (apegada a cierto realismo incluidos personajes-personas, por ejemplo ustedes mismos, el decano Rivas Souza o numerosos maestros universitarios, con lo cual he buscado hacer un homenaje a su labor por la lectura durante años, así como locaciones urbanas, apareció primero en mi “Expediente...”) o el uso de los tinacos…”

    A los tinacos y otros temas me referiré más tarde. Aquí sólo quiero acotar que la inclusión de personas reales en las historias ha sido uno de los recursos característicos de toda mi obra publicada, y hasta que publicaste Expediente Is:3414 yo era casi el único que lo hacía en el ámbito de la literatura fantástica local. Así lo he hecho desde mi primer plaquette El último relato de Ambrose Bierce (Plenilunio, 1995) que no sólo trata de personajes históricos como Bierce y Villa sino que hace participar a mi maestro Flaviano Castañeda Valencia, pasando por la expansión de 1998 El grito de la máscara, donde participan en mayor o menor grado Gabriel Benítez, Héctor Viveros, Salomón Rivera y Vinicio Nájar, e incluso Enrique González Martínez, y eso confiando en mi memoria; Códice Otarolense (Euterpe, 2002) muestra la participación en un breve episodio macabro a la periodista y colaboradora de la difunta Editorial Posada Eugenia González (caso complejo de explicar pero aplicable en cierto grado) e incluso una anécdota que involucra al maestro Ángel María Garibay; El código secreto del Necronomicón (2010) del que La Larga Noche es también continuación parcial, tiene como uno de sus protagonistas a Juan Kraeppellin, y participan demasiadas personas de la vida cultural de Guadalajara y del país para enumerarlas todas: Héctor Medina Varalta, Vicente Hernández Alexandre “Raffles”, Heinzy A. Cruz, Enrique G. Gallegos, Alberto Rodríguez Preciado (recreando un episodio que compartimos cuando él estuvo a cargo de la restauración de la Catedral de Guadalajara), Leonardo David de Anda, Gabriel Benítez, Mayah Stone (cuya segunda aparición como personaje literario sería en Expediente Is34:14)… y muchos más, amén de figuras del pasado como (de nuevo) Enrique González Martínez y Álvaro Leonor Ochoa.

    Todo esto para fundamentar que jamás he escrito una novela que no incluya personas reales para cimentar su verosimilitud y como apreciación de las personalidades y obras de cada una, y en este sentido, La Larga Noche se ciñe a esa pauta.

    Dicho sea de paso, aunque al inicio fue circunstancial, el incluirme a mí mismo en algún punto de mis libros se ha vuelto otro aspecto característico de mi obra, también desde aquel plaquette de 1995, de manera que mi propio rol como “personaje”, en este caso sin duda en continuidad con esa realidad alterna presentada en tu primera edición, no por ello lo concebí a partir de tu novela.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. RESPUESTA: PARTE SEGUNDA

      2. Dices: “El comentario del periodista Solís me transmitió su justificación: ¿ustedes participaban como personajes?, eso les dio el “derecho” a dar su versión. ¿No es un tanto descabellada la idea?” y, en otro sitio: “¿Cómo fue que en su mente germinó lo que el periodista Ricardo Solís (entonces laboraba en “La Jornada Jalisco”) me comentó como su argumento para “justificar” ese libro “paralelo”?”

      Mis respetos al estimado Ricardo Solís, si bien estoy completamente de acuerdo contigo en que el mero hecho de que Alessa y yo aparezcamos como personajes en tu libro NO nos da el más mínimo derecho a escribir una continuación al mismo. Tienes, en eso, toda la razón. Por ello considero necesario aclarar que, al contrario de lo que pareces inferir en tu comentario inicial, eso no fue de ninguna manera lo que nos indujo a escribir La Larga Noche.

      Desconozco por qué habrá sugerido Ricardo Solís con esa idea, pero sí tengo una fuerte sospecha, que referiré enseguida.

      De hecho, puedo afirmar que el hecho de que aparezcamos o no en tu novela NO tiene el más mínimo efecto en que nos sintiésemos justificados para escribir nuestra novela. Nuestra aparición en tu novela únicamente se relaciona con nuestra decisión de escribirla en el modo que sigue.

      La razón por la que tuvimos la idea inicial de escribir nuestra novela es ésta: tú me instaste reiteradamente a hacerlo. Recuerdo en particular una frase tuya que cito, si no textualmente, sí en un 90% de aproximación: “Ustedes son parte de la historia Luis, ¡podrían contar su parte!”

      Me parece probable haberle contado esto a Ricardo Solís, y eso explicaría lo que te comentó. Sospecho que no recuerdas que eras tú quien esgrimía este argumento (al lado de la oportunidad de ventas mientras tu libro mantenía el interés) para convencerme a mí de que Alessa y yo escribiéramos nuestra novela; y puesto que fue en persona y no por medios virtuales, esto no tengo manera de constatarlo, así que sólo puedo ofrecerte, sin más apoyo que todos los muchos años de amistad que te han dado la oportunidad de conocerme, mi palabra y como fundamento a la misma, pongo a las Norns como testigos (y cualquier brujo u odinista puede constatar que para nosotros, esta no es frase gratuita y la asumo con todas sus consecuencias muy reales y definitivas) de que esas fueron casi con exactitud tus palabras en una de varias ocasiones.

      Cuando escribimos la novela, partimos de ese hecho para incluirnos en la nuestra, no como motivo o justificación, sino circunstancia que al momento de escribir, aprovechamos argumentalmente.; si no hubiéramos aparecido, y aun así nos hubieras instado a escribir una novela, sencillamente es posible que no hubiéramos sido personajes en la nuestra (aunque existen buenas posibilidades de que sí, ya que, como ya mencioné, de alguna manera he acabado autorreferenciándome en casi todos mis libros).

      Eliminar
    2. RESPUESTA: PARTE TERCERA

      3. Escribes: “para mi perplejidad en el término de un mes ustedes dos ya tenían una novela terminada, “La larga noche 34:14”. Ni siquiera pude disfrutar mi “luna de miel” con mi novela como reina del momento, debí tragarme el hecho de que ustedes ya lanzaban su “continuación”” y más delante, “Hemos de recordar que posteriormente te ofrecí esperar a ver si la novela rendía mis expectativas, de no suceder así podrías disponer de la historia, sin embargo no se esperaron ni el mes entero, de repente ya estaba su novela concluida,” y todavía, “te insistí que podrías escribir una buena novela de vampiros si lo deseabas, pero me ignoraste hasta la aparición de “Expediente Is34:14”. ¿Por qué?” Y añado a esto otro punto al que intentaré responder también: donde me reprochas “apropiarte personajes y contexto de la trama”.

      Hay dos aspectos: uno es que cada libro tiene su propio ritmo de gestación; hay cosas que salen de una sentada, otras que toman meses y años (el libro que tengo en imprenta ahora, por ejemplo, no llega a cien páginas y llevo unos veinte años preparándolo). Pero sobre todo:

      No voy a decir que no me hayas ofrecido “esperar a ver si la novela rendía mis expectativas, de no suceder así podrías disponer de la historia”; sí voy a reconocer que si lo dijiste de esa manera, no lo recuerdo, y puesto que no se puede hacer una comprobación en negativo, es perfectamente posible que mi memoria me esté traicionando. Quizá, me atrevo a sugerir, si lo dijiste en algún momento, éste quedó superado por las numerosas ocasiones, en que, apenas concluido tu libro, tú me instaste a poner manos a la obra sin demora, subrayando que ese era el momento indicado para abordar la temática vampírica.

      ¿Por qué lo hicimos? Sencillamente, me lo reiteraste con tu elocuencia habitual y, dado que las charlas con Alessa produjeron ideas temáticas, a diferencia de tus sugerencias previas en esta ocasión lograste convencerme. Quizá cuando decías “ahora” tu pensabas “en este año”… para mí es un “cuanto antes”, aunque definitivamente no me imaginé que quedaría listo con tal rapidez, pues no sólo tu aliento sino el impulso creativo de Alessa me llevaron a un ritmo poco frecuente para mí.

      ¿Nos apresuramos para aprovechar que había revuelo en torno a tu libro? De hecho, tú me argumentabas que debíamos aprovechar justamente eso; eras tú quien me decía que ese era el momento para que los libros del tema tuvieran éxito, incluso llegaste a sugerir que creáramos un sello editorial de enfoque vampírico.

      Te invito a revisar nuestro historial privado en Facebook, con fecha 3 de Abril de 2013 (tu libro, según el imprimatur, se editó en Marzo, y su presentación fue el 20 de Abril), donde puedes corroborar una de tales ocasiones; momentos antes, de hecho, de que tú mismo me dieras permiso expreso de tomar prestado a “Buitre” Rayón. (Me adelanto a otro cuestionamiento: no hubo tal solicitud para todos y cada uno de todos los elementos que tomamos prestados; la invitación a escribir nuestro lado de la historia, nos pareció (nunca nos expresaste que nos equivocábamos) que implicaba el contexto general en que esta ocurría –lo cual consideramos confirmado por el apoyo que nos diste durante el proceso de escritura-, sin embargo “Buitre” es personaje central de tu novela en todos los sentidos y a él, sólo lo usé con tu permiso previo).

      Eliminar
    3. RESPUESTA: PARTE CUARTA
      (Concluye el punto 3 y sigue el 4)

      Puesto que ya habíamos establecido, como te lo expresamos en su momento, que cualquier secuela que escribiéramos de nuestro libro seguiría una continuidad por completo independiente de lo que fuera que hicieras en tu trilogía (por ello 34:14 era, en nuestro caso, un subtítulo; ese vínculo desaparecería en un libro futuro, aunque como hemos visto, todo mundo parece tomar la cifra como mero elemento estético de la portada, y no como parte del título), nos permitimos, en la escena final de “Buitre”, darle lo que tantas veces, como lectores, quisiéramos para protagonistas que se ganan nuestro afecto y que sabemos que es muy poco probable que alcancen: un final feliz. Le presentamos saliendo metafórica y literalmente del universo de La Larga Noche y, cuando menos en nuestra continuidad, encaminado a vivir el resto de su vida en paz y sin más horrores vampíricos. Ignorábamos si en tu trilogía “Buitre” continúa o no con vida, o si quizá le aguarda un horrible destino; en nuestra realidad, quisimos darle lo que realmente merecía. Y recuerdo con claridad cuando me llamaste habiendo leído la novela, aludiste a ese final que le dimos a “Buitre” y me dijiste una palabra con un matiz que me pareció de corazón: “Gracias”.


      4. ¿Es La Larga Noche una continuación a Expediente Is34:14?

      Los acontecimientos centrales de tu libro ocurren precisamente en tu libro; La Larga Noche NO avanza ni un ápice la trama de tu novela. El hematófago alfa, antagonista principal, nunca aparece directamente en La Larga Noche, y no hay un solo acontecimiento de consecuencia que modifique el destino que trazaste a tu protagonista “Buitre” Rayón en nuestro libro, donde únicamente participa en conversaciones con nuestros personajes, salvo lo que especifiqué en el punto previo. Por ejemplificarlo con algo muy obvio, es como cuando el Hombre Araña aparece de paso en una historia de los 4 Fantásticos; su papel puede o no afectar la trama de los 4F –ya sea participando de lleno o bien aparecer de pasada para traer un mensaje o decir un chiste-, pero en esa historia el guionista de los 4F nunca harán nada que afecte en lo más mínimo la continuidad del Araña; ni revelarán su identidad, ni su tía será secuestrada, ni su matrimonio será cancelado, su aparición en los 4F será irrelevante para su propia historia; como lo fue la de tus personajes en nuestra novela para la historia que les reservas.

      Tú narras una historia muy concreta; nosotros narramos episodios que ocurren durante esa historia, entre escena y escena o detrás de esas escenas, y nuestro hilo conductor son los acontecimientos en torno a tres grupos vampiristas:

      -La Nueva Atlántida, grupo real que existe desde los 90s (todavía existe su viejo sitio web) y en cuyas doctrinas se basó Alessa en parte para la información que te dio.

      -La Héptada, logia vampírica basada en una muy real que existe en nuestro país.

      -Los Hijos de G’yyagin, cuyo nombre sí tomé de tu novela pues los mencionas brevemente, sin embargo únicamente le atribuí ese nombre al grupo de vampiristas que ya había descrito en El código secreto del Necronomicón (2010) ya que se ajustaba a la perfección, al estar inspirados en los integrantes de cierto grupo real en cuya praxis es una figura prominente Gyyagin (así sin apóstrofe lo utilizan ellos, en su forma original).

      -El Escuadrón Van Helsing, un grupo reducido de jóvenes cazavampiros aficionados que sería uno de los muchos grupos vinculados a tu Unión Van Helsing, sin embargo, fuera de esta referencia, son personajes nuevos y sus acciones se enfocan en una investigación que no tiene nada que ver con tu historia.

      -Una triada de Cazadoras; estas triadas eran varias en el ámbito gótico de Guadalajara alrededor del 2000, después se volvieron cada vez más escasas, y si no me equivoco, no aparecen en tu novela.

      Eliminar
    4. RESPUESTA: PARTE QUINTA
      (concluye 4)

      Nos enfocamos en tres vampiros muy concretos:

      -El vampiro que venció y aprisionó Cihualpilli en época de la conquista.

      -Albus, quien ya había aparecido en mi novela El código secreto del Necronomicón (2010) y sigue los parámetros del culto vampírico según Jean-Paul Bourre, parte del grupo sin nombre al que atribuí el tuyo de “Los Hijos de G’yyagin”.

      -Laylah, surgida de ese mismo grupo, y a quien también retomé de mi novela anterior, y que tiene características sui generis.

      -Uno de tus vampiros sí aparece brevemente en la escena del panteón de Belén, que recreamos desde otro ángulo y a través de otros personajes, y desaparece de nuevo sin variar un ápice tu trama.

      -Retomamos, eso sí, a Pradera donde lo dejaste; sin embargo, no sólo tú le diste por muerto descartándolo de tu historia; en nuestro libro no acaba siendo vampiro sino poseso, su cuerpo en manos de uno de los “Señores Negros” del culto vampírico, que también podría describir como una Glaistig del folklore de la brujería escocesa. Es uno de los varios aspectos en los que nos vamos apartando ocasionalmente de, digamos, tu continuidad.

      Eliminar
    5. RESPUESTA: PARTE SEXTA

      5. Dices: “incluso me consultaste qué proyectaba [para tu trilogía, se entiende] y usaste esos datos para manufacturar su novela.”

      Te hice varias preguntas pues no quería que lo que escribiéramos estorbase a tus planes. Al buscar revisar el historial de Facebook, di con varios párrafos donde me hablabas acerca de tus planes para las secuelas, y hasta donde recuerdo y puedo ver en nuestro libro, no sólo no utilizamos uno solo de esos conceptos, sino que nunca tuve intención de utilizarlos; mis preguntas se debían a interés y curiosidad por tu historia y, en lo que se refiere a La Larga Noche, un interés adicional por evitar por completo seguir una dirección similar a lo que tú planearas.

      No voy a mencionar lo que me dijiste de tus planes futuros, pues no deseo adelantarlos a tus lectores, y aun si quisiera, no tengo ningún derecho a reproducir o parafrasear lo que me escribiste en carácter privado, pero realmente no veo en qué se relaciona La Larga Noche con lo que tú me expresaste que planeabas. En cuanto describiste la dirección general que seguirías, cuando todavía estábamos escribiendo, decidimos –y te lo expresamos así- que si hiciéramos una secuela, ésta seguiría una dirección divergente e incompatible con los planes que tú tenías. A la larga –o así lo concebíamos- La Larga Noche representaría un crossover entre dos historias diferentes que resultarían en universos diferentes, y al concluir la novela, tus personajes regresarían a su “mundo” a seguir sus destinos, mientras los nuestros continuaban sus vidas en un “mundo” totalmente distinto al tuyo; por lo tanto, reitero, intentábamos deliberadamente seguir una dirección completamente distinta a la tuya.

      Recuerdo por ejemplo preguntarte acerca del rol de Lilith en tu historia; tu respuesta fue escueta, y lo que dijiste no lo utilizamos. Si nosotros recurrimos a Lilith en la nuestra es sencillamente porque nuestra protagonista, Ishtar, se encuentra basada en una persona real, practicante del SMI y devota de Lilith, y dado el vínculo generalizado entre Lilith y el vampirismo (a estas alturas ella es referencia obligada en las novelas del tema), contrarrestar ese tipo de fuerzas en su nombre era lógico e inevitable. Fuera de eso, nuestros personajes especulan acerca de algunas frases dichas por tu hematófago, y de la identidad de Custos, pero eso es todo, especulan, y en ello proyectamos especulaciones nuestras; si en algo acertamos fue casualidad. Recuerdo incluso que al escribir una de tales especulaciones, lo hice a sabiendas de que contradecía lo poco que me habías comentado en privado.

      ¿Qué cosa hay en nuestra novela que nos hayamos apropiado de tus planes futuros? me gustaría saberlo y supongo que lo haré cuando aparezca Custos Secretórum (sí, no me has perdido como lector; al fin, ya he dicho mi opinión sobre tu obra en varias ocasiones, en persona, en papel y de manera más llana en la web); sinceramente lo ignoro.

      Eliminar
    6. RESPUESTA: PARTE SÉPTIMA

      6. Dices: “de repente ya estaba su novela concluida, lista para ajustes y correcciones, me la presentaron en el desaparecido café Dénker, ¿yo qué podía decir? No censuro a nadie. En fin, con todo y molestia consentí en que la publicaran, aunque con la petición de que no lo hicieran más”

      En efecto, jamás nos censuraste, pero tampoco nos expresaste alguna de estas inconformidades cuando sometimos el manuscrito inédito para tu aprobación, la cual deseábamos tener ANTES de pensar siquiera en publicar. Cuando hablamos contigo al respecto en el Denker, notamos tu incomodidad con el capítulo inicial que habíamos escrito y propusimos una modificación, a lo que sólo respondiste justamente con esas palabras, que no deseabas censurarnos; insistimos en que si desaprobabas cualquier cosa lo dijeras, y lo cambiaríamos de inmediato, y reiteramos que eso no era censura, sino únicamente buscar la satisfacción del autor primigenio que nos estaba permitiendo jugar un poco con sus creaciones (y ahora podría añadir, si nos hubieras expresado todo eso que directamente te pedimos entonces y no ahora, esto nunca habría ocurrido). Mas sólo reiteraste que no deseabas censurarnos, y que lo dejáramos como estaba; aun así, esa misma noche desechamos ese capítulo inicial por entero por acuerdo mutuo y nos pusimos a trabajar en un capitulo completamente distinto para sustituirlo, además de hacer algunas modificaciones, retirando todos los puntos sobre los cuales habías expresado reticencia o incomodidad (como el haberle dado nombre al novio de “Buitre” o bien donde aparecías tú mismo en un par de páginas al inicio y, puesto que por Facebook me dijiste que habrías preferido no aparecer tanto, de inmediato te sustituí por alguien más), pues aunque tú no nos quisieras limitar en nada, no estábamos dispuestos a publicar nada que te incomodara.

      El manuscrito pasó por tu aprobación previa, y te pedimos aquella noche, reiteradamente, que nos indicaras cualquier cambio que te pareciera pertinente porque NO ESTÁBAMOS DISPUESTOS a seguir adelante con la publicación sin contar con tu entera aprobación. Esperábamos justamente que nos expresaras inconformidades como éstas en el momento en que eran necesarias, justo antes de publicarse y de dar el libro por terminado; créeme que te habría agradecido mucho más un “lo siento Luis, pensándolo bien no estoy cómodo con esto, por favor cámbienlo” que el darnos tu aprobación tras nuestras preguntas reiteradas acerca de tu conformidad para luego de todo este tiempo, nos expreses todo esto, como si nunca nos hubiera importado tu aprobación.

      En cuanto a “aunque con la petición de que no lo hicieran más” en efecto, me pediste que no volviésemos a utilizar tus personajes y creaciones, y no lo hemos vuelto a hacer ni lo haremos si llega a continuar nuestra historia. Sólo voy a puntualizar ese “aunque” ya que puede dar la impresión de que así lo pediste justo cuando nos diste el visto bueno para publicar; y esto en realidad lo hiciste el día 14 de Mayo, justo cuando ya era tarde y acabábamos de entregarlo a imprenta; y me expresaste que tu motivación era lo que menciono dos puntos más abajo.

      Reitero: Este aspecto no es una protesta ni queja; en su momento tu petición fue aceptada, y dado que en ese momento ya estaba decidido por nosotros que nuestra continuidad y la tuya serían completamente distintas, esto no cambiaba nada nuestros planes de secuela, cuando mucho en cuanto a tener cuidado de evitar referencias directas al mencionar sucesos pasados. He querido aclarar este detalle porque, si hubieras hecho esta petición cuando te presentamos la novela para tu aprobación, habríamos comprendido que estabas inconforme con lo que habíamos escrito y no habríamos seguido adelante hasta no subsanar cualquier inconformidad tuya.

      Y de ahí el siguiente punto:

      Eliminar
    7. RESPUESTA: PARTE OCTAVA

      7. El crédito de tu obra en La Larga Noche

      Aun antes de las dedicatorias (cuyo tono en efecto es émulo de las utilizadas por Robert Anton Wilson en Masks of the Illuminati), y dado que escribimos por invitación tuya, autorizaste la aparición de conceptos tuyos, y el manuscrito inédito pasó por tus manos para su aprobación, se incluyó la nota en la página de crédito de la edición definitiva:

      “Expediente Is34:14 y todos sus contenidos Copyright © 2013 Sergio-Jesús Rodríguez, referenciados con permiso del autor”

      Esto lo puedes cotejar fácilmente; y si tu ejemplar no tuviera esta nota (lo que sospecho ya que no la mencionas), probablemente se trata del puñado de ejemplares de prueba que se produjeron al inicio, ya que en las primeras semanas se rectificó el libro corrigiendo algunas erratas y errores de formato y creo recordar (me puede fallar la memoria) que eso incluyó dicha página.

      8. ¿Te “corregimos la nota” en cuestiones políticas?

      La cuestión de “corregirte la nota” en la política, ya me la habías expresado personalmente en alguna ocasión y, reitero, no fue ni la intención ni la acción, sino que se trata sólo de un problema de interpretación; en todo caso, si me lo hubieras señalado antes de la publicación, nos hubiéramos extendido en el capítulo donde aparece el licenciado Zumárraga para que esto, que no es sino una malinterpretación debida sin duda a la manera escueta en que yo –lo asumo- redacté la descripción del mismo.

      Lo digo aquí, en un espacio donde hay muchas probabilidades de que me lean eventualmente muchísimos más lectores que los que han leído La Larga Noche desde el 2013 hasta hoy: Yo NO he querido nunca dar una mala imagen de los partidos de izquierda, y estoy convencido de no haberlo hecho. Zumárraga es un personaje que consideré interesante para matizar que en todas partes puede colarse la corrupción; es un sujeto vil y cargado de dinero turbio que abandonó el sucio barco del PRI cuando éste perdió poder en el estado y busca mantener un puesto político simplemente para sentirse “en el medio”, para lo cual se buscó un rincón en un partido izquierdista veterano y desacreditado (sí, tenía en mente el PRD; en fin, estos antecedentes se detallan más en esa continuación que quizá algún día quede completa). Para mí, como autor, decir que alguien así existe NO es generalizar ni hacerlo representativo de la izquierda, de la misma manera que decir que Donald Trump es padre de familia no equivale, gracias a los Dioses, a decir que todos los padres de familia somos como él. No veo necesidad de retractarme de lo que no hice.

      A partir de esto fue que tú me expresaste tu decisión de deslindarte de nuestro libro y pediste que no utilizáramos más tus personajes; lo primero es tu decisión, lo segundo lo acordamos y respetamos. Pero también reiteraste que había intentado “corregirte la nota” y que había expuesto una opinión política negativa acerca de la izquierda, y que no fue ético refutarte tu postura política anti-priísta valiéndome de tus creaciones. Pues aquí si afirmo, es falso que te haya querido corregir la nota; es falso que haya repudiado a la izquierda; es falso que haya refutado tu postura política.

      Quizá, puesto que no detallé la cuestión, la interpretaste así; puedo asumir que quizá no lo expresé con la claridad idónea. Pero NO voy a ser responsable por acciones, opiniones y posturas que tú o nadie más me atribuya debido a una interpretación que no refleja mi intención. Recuerdo que me dijiste incluso que probablemente recibiría otras quejas al respecto; por fortuna, hasta el momento pareces haber sido el único que encontró esa lectura en el libro, y varios izquierdistas activos lo han leído, así que quiero pensar que mi fracaso narrativo en ese punto no es tan grave; además, en esa secuela que quizá un día de estos completemos se ampliará la cuestión y ya no quedará lugar a dudas que puedan atribuirnos tan bárbaras ideas. ¿Priísta yo? Antes me confieso.

      Eliminar
    8. RESPUESTA: PARTE NOVENA

      9. La entrevista de Víctor Manuel Pazarín

      Como nota aparte, algo aquí me consterna. Sé bien que jamás has tenido buena opinión de él y no espero que eso cambie, pero poner sobrenombres está por debajo de ti; nunca has hecho nada semejante y de todo esto, es una de las cosas que me dejan con más amargo sabor; en verdad no te reconozco haciendo esto. Ignoro el porqué de este lapso, quiero pensar que simplemente tu inconsciente te traicionó, pues sin importar la opinión que tengas de alguien, nunca has hecho algo semejante, y me cuesta creer que ahora lo hagas. Por eso te defendí sin pensarlo cuando te acusaron de ser aquel troll que ofendía a Francoise Roy (del cual por cierto actualmente tengo mis sospechas acerca de su verdadera identidad, pero esa es otra historia, para ser contada en otra ocasión –aunque Michael Ende se una a la lista de agravados desde el más allá).

      En cuanto a la entrevista, asumo que te refieres a aquella que se hizo en video; no he visto dicho video pero espero recordar lo suficiente para poder hablar de ello. Si bien toda entrevista pasa por tres filtros: las preguntas formuladas, las respuestas consecuentes y la edición final, en este caso se transmitió prácticamente íntegra. Pero al desconocer el formato y duración, me encontré llegando al final sin haber tenido ocasión de tocar este o aquel tema. ¿Qué mencioné de tus creaciones? Quizá te refieres a mi lectura del extracto en torno al tinaco; si es así, lo elegí no por el tinaco sino por la eficacia narrativa que ya menciona Javier más arriba. La entrevista fue algo más breve de lo que esperaba, y cosas que hubiera dicho quedaron pendientes para hacer esa lectura; y en la lectura de un fragmento, no estoy seguro cómo insertar un crédito de concepto original; ¿haciendo una interrupción para decir “entonces se volvieron a mirar el tinaco, y una figura sombría se alzó como lo concibió Sergio-Jesús, y ellos retrocedieron”? Aunque en retrospectiva puedo pensar fácilmente en cómo la entrevista pudo ser mucho más completa en información, confieso que me vi en aprietos al momento de ajustarme sobre la marcha a un formato con el que no me hallaba familiarizado. En este caso reconozco no haberte mencionado; ni justifico ni niego, es quizá la única ocasión que así ha sido, aunque pareces creer que por el contrario, rara vez te he acreditado.

      Eliminar
    9. RESPUESTA: PARTE DÉCIMA

      10. Cito la frase mía que reproduces y a la cual contestas: “Concluyes: “hay constantes referencias (en “La larga noche 34:14”) a la tuya porque ese reconocimiento es el motor inicial: imaginar lo que pudo haber pasado entre líneas de ese escenario que creaste, tomando otras direcciones para no depender sólo de ello.” Como ves no miento, justo eso fue lo que hizo le tal Avellaneda al genial Cervantes, y éste tampoco lo tomó por homenaje.”

      De hecho, y habiendo releído tanto a Cervantes como a Avellaneda hace apenas un año, puedo decir con certeza: no, eso no fue lo que hizo Avellaneda a Cervantes; todo lo contrario.

      Ante todo, Avellaneda no creó otra historia entrelazada a la de Cervantes en la cual aparecieran los personajes de Cervantes ocasionalmente; él escribió una historia en la que los protagonistas centrales eran los personajes de Cervantes. Avellaneda no mostró respeto por las creaciones de Cervantes evitando cualquier revelación o cambio trascendente que les pudiera afectar a Don Quijote y a Sancho; en cambio, los maltrató, ridiculizó y acabó recluyendo a Don Quijote en un asilo. Avellaneda no pidió permiso a Cervantes para retomar personajes y elementos de su novela; los tomó con descaro y de improviso. Avellaneda no escribió su novela a instancias de un Cervantes que le hubiese insistido en que lo hiciera; fue una horrenda ocurrencia suya.

      En resumen, Avellaneda no hizo nada de lo que nosotros sí hicimos. En cambio, él hizo muchas cosas que nosotros no hicimos y desafortunadamente ahora veo que tú sientes que sí las hemos hecho.

      Donde no hay vuelta de hoja es en que al hacer esta comparación expresas cómo te sientes con nuestro intento de homenaje; entendido, y lamento que así sea.

      Eliminar
    10. RESPUESTA: PARTE UNDÉCIMA

      Por otra parte (y aquí sí me extiendo), desarrollar una historia de esta manera sí puede hacerse como homenaje (aunque ciertamente no fue el caso con Avellaneda): obras como La Liga de los Caballeros Extraordinarios de Alan Moore hacen de ello su foco central. Lin Carter ha escrito centenares de páginas que expanden decenas de historias, personajes, escenarios, conceptos de gente que va desde Lovecraft y Bloch hasta Campbell y King; la película de terror tapatía actualmente en post producción Las Reglas de la Ruina retoma, desde su título, el grimorio apócrifo creación de Joseph S. Pulver, cuya propia novela Nightmare’s Disciple no sólo retoma numerosas cuestiones de distintos autores, continúa “La sombra sobre Innsmouth” de Lovecraft, sino que plantea giros fundamentales en la mitología tanto de Cthulhu como de Kthanid, este último una de las creaciones de Brian Lumley que aparecen en la novela, quien no tuvo problema con ello y le bastó una nota de “los Cthonianos y otras invenciones de Brian Lumley que aparecen en sus obras, son utilizadas con su amable permiso” (sin necesidad de especificar cada una y por cierto que esta nota no difiere tanto que la que nosotros pusimos). De nuevo, el ámbito de los Mitos de Cthulhu sí contempla esto, al grado que existen antologías dedicadas a hacer secuelas y precuelas de algún cuento o novela de alguien más; a expandir, por ejemplo, la geografía, los personajes e historias creados por ejemplo por Ramsey Campbell, quien está tan vivo que en una ocasión le hice notar que John Carpenter había reproducido una escena de su novela Luna Sangrienta en la película En la Boca de la Locura ¡lo que por cierto le sorprendió agradablemente! Por mi parte, estoy convencido de que Robert Rodríguez se inspiró en parte en mi cuento “El último relato de Ambrose Bierce” para “From Dusk ‘til Dawn 2: The Hangman’s Daughter” y me hace apreciar todavía más una película que siempre me ha gustado; ni me dio crédito ni me molesta, saber que mi historia inspiró aunque sea un aspecto de esa película es suficiente pago, mi ego no exige más. El ejemplo más inmediato sería la Exhibición de Asesinos Seriales II que actualmente se encuentra en su último mes en el Museo de Instrumentos de Tortura de nuestra ciudad, la cual, al lado de criminales como Zodiac y John Haigh, presenta la historia de Rustin Parr, el asesino de Burkittsville que, como sabrás, es parte de los mitos de la Bruja de Blair. No pude resistir hacer un breve reporte de la exhibición en el grupo oficial de la Bruja de Blair en Facebook, y aun cuando lo primero que mencionó alguien –y que por supuesto había pasado por mi mente desde que me enteré de la exhibición- fue si tendrían permiso de Ben Rock, autor del documental acerca de Parr del cual tomaron no sólo información sino algunos clips que proyectaban y a quien jamás se mencionó (pues lo presentaban como un caso real), y Ben Rock no tardó en expresar cordialmente que no necesitaban permiso, seguido nada menos que por el propio Ricardo Sánchez quien más que indignarse, se entusiasmó.

      ¿Por qué insisto en este punto? Porque este punto de tu cuestionamiento a La Larga Noche sería igualmente aplicable a mi El grito de la máscara, a mi El código secreto del Necronomicón, a mi Códice Otarolense. Aunque, si a esas vamos, también a numerosas obras notables de autores de la talla de Lin Carter, Colin Wilson, Robert Anton Wilson, Robert M. Price, y tantos y tantos otros.

      Eliminar
    11. RESPUESTA: PARTE DUODÉCIMA

      11. Acerca de la posibilidad de depurar La Larga Noche de tus creaciones, dices: “Qué se desgaje, reármarla y aplica tu sabiduría, ingenio y talento. Eso fue lo que yo hice, ¿o qué te imaginas que me puse a copiarle la idea a alguien, por más que le busques referencias?”

      No es por eso. Modificar lo ya hecho me deja mal sabor. Tú lo hiciste y si con ello quedas más satisfecho y tu novela salió ganando, pues tanto mejor, pero a mí me choca la idea de modificar y recortar un libro que considero acabado; mi manera de subsanar circunstancias en torno a mis obras suele ser no suprimir, sino expandir alrededor y pasar por encima del problema. Por ejemplo, un error periodístico que me acusaba de “mal traductor” acabó motivándome a completar El grito de la máscara; en esto, de hecho, conscientemente, seguí nada menos que el ejemplo de Cervantes en el asunto de Avellaneda.

      Cervantes tuvo la elegancia de acoger la impostura de Avellaneda como un desafío creativo. Pudo fácilmente haber reescrito el final de su obra primera, haciendo a don Quijote morir en el último capítulo, y neutralizar toda credibilidad que el apócrifo de Avellaneda pudiese tener para sus lectores; sin embargo, eligió en cambio superar la impostura, escribiendo su propia segunda parte, y además se desquitó de Avellaneda con una elegancia asombrosa al manejar su novela como impostura dentro de su propia continuidad, adoptando incluso a un personaje original de Avellaneda para hacerle dar fe de que el Don Quijote y el Sancho de Avellaneda no eran sino crudos imitadores de los auténticos; tomó la obra ofensiva y la redujo a un elemento que además de quedar desacreditado, enriqueció enormemente su propia obra.

      Dicho sea de paso, esto ha ocurrido en varias ocasiones en el ámbito de la literatura fantástica. Sin ir más lejos, en un taller literario, cuando cierto escritor local conocido, como broma, tomó prestado sin aviso previo y asesinó a un personaje recurrente de nuestro amigo Santiago, él, en lugar de conflictuarse, escribió su propia secuela, desmintiendo la muerte aparente y creando una historia de mayor ingenio. Hay, digo, soluciones mucho más interesantes que reescribir el pasado, incluso el pasado literario.

      Aunque se trata de una situación muy distinta, no puedo evitar recordar a cierto personaje de cuestionada fama a quien, a pesar de encontrarse desacreditado por la inmensa mayoría de los especialistas en su ámbito, le di voz y expuse su testimonio en El código secreto del Necronomicón; años después, y debido a una tonta confusión en la que creyó erróneamente que yo lo refutaba, se dedicó a desacreditarme, instó a sus centenares de fans a que me repudiaran en público y me envió un burlón mensaje personal que remataba con “Ha! Ha! Ha!” Lo que hice fue aclararle de manera escueta la confusión ocurrida, y cuando menos dejó de burlarse. ¿Se retractó? ¿Puso un alto a las burlas de sus seguidores que todavía prosiguieron? No. Y retirar el capítulo que habla de él nunca ha pasado por mi mente. Si así trata a los pocos que lo tratamos con imparcialidad, es problema suyo. Y a esto quería llegar con esta digresión: A pesar de la pésima experiencia que tuve con él, nunca pensé en borrarlo de mi novela; el sujeto perdió mi respeto al no brindármelo, pero ese capítulo es esencial en mi libro y cumple la función que le corresponde. Pensar en reconfigurar una obra que ya se ha asentado en la que es su forma definitiva se sentiría, para mí, como traicionarla. No estoy, y que quede claro, de ninguna manera valorando tu decisión de modificar tu libro; estoy en cambio expresando cómo yo me siento ante la idea de modificar La Larga Noche.

      Eliminar
    12. RESPUESTA: PARTE DÉCIMO TERCERA

      Es un libro del que nos separan cuatro años, y como escritor, escribo lo que se me da escribir; mientras que no tengo reparo en ajustarme a ciertos parámetros al momento de desarrollar un libro, reajustar una obra existente y que hace mucho considero un capítulo creativo cerrado se siente como querer reescribir los libros de mi historia personal, cambiar mis estudios en el Ciencias por la UNIVA, añadir un matrimonio más o la presencia de mi padre en mi infancia; miro el libro, los acontecimientos que describe y, aunque sea una novela, mi reacción es: “Eso sucedió así, así son las cosas, si lo cambio estaría… mintiendo”.

      Eso nunca funciona; no importa cuántas veces lo veamos, jamás creeremos que Greedo disparó primero.

      12. De la información que te dimos para Expediente Is34:14, dices: “Hacia principios de 2013 te hice llegar un sigilo para mi novela en preparación, diste una extensa opinión, invitaste a una persona que yo no conocía, Alessa Gil, quien también hizo su comento, y tuve la necesidad de sintetizar, ajustar y asimilar parte de sus ideas al tono de mi novela acorde a los personajes. Por cierto, sus opiniones no contenían innovaciones, son conceptos que en general se hallan en libros de biología sobre especies depredadoras y reglas de los diversos denominados “juegos de rol”, en el caso de la señora Gil, o en tu trinchera, relexiones del folclor y ficción vampíricos. No me aportaron innovaciones, simplemente sintetizaban el “estado del arte”, digamos.”

      A grandes rasgos, así es; no pretendía descubrir grandes secretos, sino aportar algo que te fuera útil. Me pediste que respondiera como respondería a un reportero que me solicita mi valoración. Para mí esto no era un escenario hipotético sino uno en el que ya tenía experiencia real, tanto en persona como por escrito, al haber realizado peritaje esotérico en varias ocasiones para el bufete de abogados de mi primo Julio Abbadié y para otras instancias legales e investigativas referido por él; de manera que me puse en el papel y respondí como lo habría hecho en un caso real –no sólo revisé toda mi biblioteca, pasé además unas horas cotejando símbolos y experimentando con diversos sistemas de numerología –algo que he hecho igualmente en casos auténticos; es de rigor– y fuera de eso, me ajusté a las convenciones de los Mitos de Cthulhu, habituado como estoy a ello, ya que varias de las fuentes sobre magia póstuma que consulté se vinculan a la magia necronómica como la practican algunas órdenes (aunque los Mitos sean ficción, su desarrollo como sistema mágico real hace mucho dejó de serlo). Además, aunque me pediste brevedad, en efecto abarqué una gran variedad de opciones precisamente con el fin de que tuvieras oportunidad de elegir aquello que te pareciera más interesante o útil, sin más deseos que enriquecer tu novela; de hecho incluiste más de lo que habría esperado… pero debo decir que para mí, quizá por lo mucho que me extiendo, mi respuesta sí me había parecido breve.

      Cabe recordar, de paso, que invité a Alessa debido a que, por tratarse de vampirismo, sugerí ponerte en contacto con alguien que poseía conocimiento a fondo acerca de los grupos y movimientos vampiristas; sólo para que quede claro que no lo hice sin avisarte.

      Eliminar
    13. RESPUESTA: PARTE DÉCIMO CUARTA

      13. Dices, “Tú sabes perfecto que he sido víctima (es justo que use este adjetivo) de crecientes bloqueos y censuras en medios. Después del prodigio de más de ocho días de difusión en radio, prensa y televisión para mi novela “En el abismo, Bartolo”, paulatina pero tenazmente me han estado cerrando caminos”; y “Añado, han tomado ventaja de la condición de un autor censurado en medios para beneficiarse de que no haya equidad en la libertad de expresión”, y más: “Yo soy un humilde escritor y el “Expediente Is34:14” es mi parco patrimonio. Me da de comer, no me despojen de ese esfuerzo. Ustedes tienen su talento, hagan su parte”.

      Mi respuesta inicial sería: tu libro habla por sí solo; el nuestro hace referencia repetidamente al tuyo y no es posible que nadie lo lea sin tener sobrada referencia a tu obra desde la primera página con la acreditación que ya mencioné hasta la escena final de nuestra novela –salvando una suerte de epílogo- que es precisamente la escena de la presentación de tu libro.

      Sin embargo, entiendo muy bien, como dices, que eres un autor muy censurado, y de ninguna manera deseo perjudicarte; después de todo, apenas vas en tu segunda edición, lo que significa que en 4 años apenas se agotó tu tiraje inicial (¿de cuánto?, ¿un millar como se acostumbra en Euterpe? y llevas apenas algunas pocas decenas vendidas de la nueva edición; seguramente los casi cien ejemplares que hemos vendido de La Larga Noche en estos cuatro años, que viene promediándose en poco más de 20 por año (nuestro editor lleva las cuentas exactas, yo no lo habría sabido decir con tal precisión) deben estar causando gran estrago a tus créditos creativos y mermando horriblemente tus ventas. No tengo perdón de los dioses por no haber tenido consideración.

      (Y en este caso me permito ser sarcástico porque las cifras de ventas que menciono son un hecho)

      14. Dices: “Luis, y sería más osado, más intrépido de su parte decir cuáles aspectos son préstamos, porque resulta que por lo general mis aportes son los que más destacan al hablar de su trabajo y ustedes se sonríen complacidos, mas nada aclaran, tampoco en el libro”.

      Primero, Estoy perfectamente dispuesto, si ello te satisface, a que haya un documento que enumere de manera detallada cada uno de los detalles que tomamos prestados de tu obra, y ponerlo en la web al alcance de quien desee consultarlo y para que refieras a quien creas pertinente. No tengo ningún problema por ello porque tus creaciones son tus creaciones.

      Segundo, dicho llanamente, pienso que tú, Alessa y yo seremos hazmerreír de la comunidad entera de autores de literatura fantástica al hacer algo sin precedentes en los literalmente centenares de casos de obras vinculadas de manera similar a las nuestras; estoy dispuesto, ya lo dije, eso no significa que no me sentiría, más que audaz, ridículo como un niño que se pone a escribirle nombre a las canicas para que cuando juega con sus amigos, todos sepan cuál canica es de quién. Esto será una de esas anécdotas chuscas que los “cienciaficcioñeros” contarán a carcajadas por años, pero hagámoslo si eso te satisface.

      Eliminar
    14. RESPUESTA: PARTE DÉCIMO QUINTA Y FINAL

      15. Concluyendo

      En fin, como has dicho desde entonces hasta hoy, no eres censor; esto no significa que te guardes tus inconformidades, pero habría sido adecuado que las expresaras cuando solicitamos escucharlas, precisamente antes de ir a imprenta… en ese momento no lo hiciste, decías, para no censurarnos, mas al parecer te resulta más adecuado romper tu silencio y retirar tus palabras de aliento iniciales cuando el libro está hecho, impreso, leído, distribuido, y distante de nosotros como autores, y cuando esto te permite señalarme como poco ético y desleal.

      En resumen: callaste cuando te pedimos justamente que expresaras cualquier inconformidad, si es que las tenías desde entonces, mientras que nosotros hicimos cuanto pudimos por dejarte satisfecho.

      Ahora planteo dos cosas a futuro:

      En primer lugar, no tengo, como dije, ningún problema con acreditar debidamente todas y cada una de las cosas provenientes de tu libro de manera concisa y que no deje dudas; no sería como post aparte en este blog, pues estaría fuera de lugar, a menos que lo añadamos en más comentarios aquí mismo; otra opción sería ponerlo en otro blog, o quizá en mi Livejournal que tengo abandonado pero todavía funciona, en cuyo caso pondríamos el enlace aquí.

      En segundo lugar, y a sabiendas de que no sólo nunca he podido cambiar una opinión tuya sino que no quiero por ningún motivo continuar con este debate; y sabiendo también que tu estilo habitual de debatir en línea haría perfectamente posible que dentro de meses continuáramos; y por último, puesto que ambos pensamos de manera muy distinta; propongo, pues, que ambos acordemos poner fin de inmediato a la cuestión, tratando de que cualquier respuesta futura de ambas partes sea escueta y en busca de finiquitar, no de reavivar, y quedando ambos dispuestos a quedarnos inevitablemente con cosas por decir. Nunca vamos a llegar a una concordancia en todos, ni siquiera en la mayoría de los puntos; no nos vamos a convencer mutuamente, pero la perspectiva de ambos estará aquí para quienes nos lean, y ya. Ambos hemos dicho lo necesario; si me he extendido mucho más es porque soy yo, no sé ser escueto, y a costa de saber que con ello es más improbable que me lean todo. Pongamos fin a esto cuanto antes.

      Eliminar
  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  8. Observaciones Parte 2:
    Debo admitir con tristeza que es brutalmente probable que Sergio - Jesús esté en lo cierto, pues yo viví dolorosamente ese viacrucis. Luis - y me arde en el alma, pero tengo que decirlo, no puedo callarlo - tomó el personaje de mí mismo para una de sus novelas y me resultó frustrante a la vez que decepcionante el terrible uso que hizo de él. En primer lugar, el personaje (que argumenta soy yo) carece de la profundidad psicológica de mi impostura así como de mi chispeante personalidad. Es un clon desdibujado y anémico de mi figura que no solo no alcanza las cotas de genialidad intelectual que me caracterizan, sino además me retratan ante el mundo como un tipo alejado de la realidad, alienante casi hasta decir basta. Está de más subrayar que yo no asisto al tipo de lugares que Luis comenta, ni leo literatura de estanquillo al estilo del Unipreslichen Kulten o como se llame esa cosa soez, infestada de ritos cada cual mas abyecto que el anterior.
    Ahora veo con profunda tristeza que Luis ha decidido hacer EXACTAMENTE lo mismo con esa sensible obra maestra del terror vampírico que Sergio-Jesús Rodriguez ha titulado como EXPEDIENTE Is90:210 y ha publicado para beneplácito del mundo del horror.
    No he tenido el honor de leerla, lo cual agradezco pues no se si mi corazón pueda soportar tales cotas de terror. Por supuesto, después de darme cuenta de la sucia jugada de Luis, no pienso leer ese pastiche derivativo de la Obra Maestra sobre vampiros que salen de los tinacos para alimentarse de la sangre de los alumnos de la UdeG de Sergio-Jesús
    Algunos dirán que todo este pleito es solo un ardid mercadológico para crear expectativas en torno a la novelas, pero yo puedo sentir dentro de corazón, que se trata de la neta del planeta y no de un guión preformado por ambos artistas para aumentar las ventas.
    De hecho, todo esto me inspira una tercera parte donde vampiros que surgen del excusado se alimentan de la sangre de las chicas de la universidad Llamar, pero claro, no sin antes mostrar que la mía es una obra original y no un drama arrebatado de la genial mente de otro escritor.
    ¡Que vergüenza, Luis!¡Que vergüenza!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Cómo te lo diré, Gabriel?, me "invocas" y te respondo: si es o no "obra maestra" uno o ninguno de mis libros me tiene sin cuidado. Con que haya lectores para los mismos me basta, y hasta me sobra. Haz tu trabajo, que yo hago el mío y no te pido permiso. Por cierto, "Expediente Is34:14" es una novela sobre vampiros, mas no creo que sea de terror, y jamás la he presentado así, pero ante todo es mi novela, mi historia, mis derechos. Consejo: escribe tus libros y busca a tus lectores, que quienes me leen no dejarán de hacerlo por el poder de tus... ¿chistes? En fin, escribe, pero ya es tiempo de que te esmeres, son muchos años y tu pluma ya lo merece.

      Eliminar
  9. Luis G. Abbadie:
    Pones muchísimos puntos a desmenuzar para convencer de tu (ahora sí) impostura, que para tu desgracia no borran un hecho: MI novela es "Expediente Is34:14", entiende MI obra, no tuya, no de ustedes: así que quito, pongo o corrijo en ella lo que se me pegue la gana. Haberte dicho que no quería que publicasen su novela ya era para mí censura y de bastante mal gusto. En todo caso, fue una manera bastante educada de insinuarte que yo no lo deseaba, pero habían trabajado ustedes muy duro, me apenaba decirlo así de claro: me incomodó el hecho, te lo dije. ¿No quisieron entender la sutileza, fue falta de educación o simplemente fue un empecinamiento algo rugoso su actitud? Nos conocemos de años, digamos que pasé a aguantarme con este asunto (total, decir "tolerarlo" va a ser un verbo ineficaz para ti).
    Sí, te insistí en que trabajaras una novela de vampiros, ¡pero la tuya, no con la mía! Todo el episodio del cerro de la Reina, ¿quién te va a creer que no fue tomar un aspecto muy importante en una secuela? El colmo es que preguntaste al respecto según reconoces.
    Sobre usar personajes reales, en efecto los has usado antes y yo también, y muchos autores más, pero estamos hablando de la novela en cuestión sobre el comentario en cuestión; nuestras novelas y sus recursos. En el propio “Quijote” aparecen personajes reales entre decenas de ficticios, como Montesinos (cualquier aproximación a nuestro asunto es mera casualidad). Como aspectos que se destacan en "La larga noche" son primero en "Expediente Is34:14" y son evidencia estilística.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Luis G. Abbadie:
      Sobre el señor Pazarín: me censuró en el pasado, por lo que testimonias él habría editado la entrevista y eso sería otra censura, ya que sea un hombre de pocos recursos literarios (me apena por él) estricatamente no es mi culpa. Reviso mi comentario sobre probables sobrenombres y no hallo alguno. Se me fue la “n” y puse "Panzarín”, en cuyo caso por cierto no mentiría. En todo caso, sobraron dos cosas: la ene y la panza verídica; e insisto, no es mi culpa, los hechos no me desmienten, supongo que tampoco su apetito. Su panza, su placer; no es ofensa. Ahora bien, si aludes al adjetivo "giboso", ¿es que acaso vuelvo a mentir? Hay aquí una giba profesional. El aspecto difícil, otra vez supongo que su niñez fue muy dura, supongo que habrá habido sujetos que por su apariencia lo hayan maltratado; ésta no ha sido mi actitud con él. Mi desagrado es porque él en una posición tan seria como la de un comunicador ha hecho censura, pero por ejemplo que haya vertido opiniones adversas sobre mi persona es “peccata minuta”, me tiene sin cuidado. Yo también tengo mis características y no voy a recurrir a ellas para censurar a otros. En el caso de la señora que citas (y que con amenzas me pidió que no la mencionara más, no obstante no la cito aquí por obviedad, no por la amenaza: es que ella nada tiene que ver en todo esto, ¿para qué la metes?), aún sigo sin comprender de qué me acusaba. Entonces tenía y hoy tengo cosas más importantes que hacer que molestar a una persona que me es del todo indiferente. Lo que en ese momento la señalaba fue un asunto sobre el uso de recursos públicos; fuera de eso, me era y me es por completo indiferente.

      Eliminar
    2. Por último, citas a montones de autores para justificar una conducta que revisado de manera trasversal y con los datos aqui expuestos te hacen ver como poco ético. Cualquiera diría: “Tengo mi ingenio, tengo mis propias historias, para qué pedir chichi, haré mi novela con lo mío.” Tú prefieres excusarte con que no modificarás más tu novela porque tus principios te lo impiden. Casi agregas: “¡Cómo se vería, qué dirán, qué pensarán!” Los autores somos dueños de nuestras obras, y las obras se corrigen aun después de publicadas si uno así lo decide. Mi “Expediente Is34:14” en su segunda edición es como debió quedar en su primera entrega, y en efecto, son pequeños tirajes sin apenas promoción, de hecho sólo “La Jornada Jalisco”, pero con un montón de lectores, cada libro goza de varios lectores, pues no se consigue en librerías, y sobre todo lectores no especializados, que acompañan a mis otros 13 títulos en miles de lectores, al punto que es lo que me da de comer. Si como refieres han sido tan pocos los ejemplares que han llegado a los lectores de tu libro, ¿por qué diantres te obstinas en continuar con una novela que no te da lectores y agravia a un escritor y (quiero creer) amigo? Reescríbela por dignidad, eso nos ahorraría ser el “hazmerreír”. Para mí sería muy satisfactoria esa solución, aunque vaya contra tus “principios”. Yo me corregí la nota hasta ahora porque el primer tiraje ya estaba hecho. No aparecen más los personajes Abbadie y Gil, además de que “mi permiso referenciado” en tu página legal me es insatisfactorio por lo que ya te expresé. Creo que lo decente es que ustedes hagan como he hecho y yo no tendré queja alguna. A lo largo de mi obra nunca me ha interesado vincularla a la tuya, de hecho ni a la de otros autores, excepto “El Quijote” en “Cola de salamandra”, pero vamos, ya son 400 años después y no para corregirle en nada a Cervantes, sino que más bien aludo a un hipotético descendiente. No creo que me lo tome a mal, ¿o sí? Por cierto, hay un excelente trabajo de la Rtve que recomiendo ampliamente para su revisión: “Cervantes contra Lope”, no tiene pérdida: https://www.youtube.com/watch?v=geCAjI6slDg
      Como conclusión, Luis G. Abbadie, puedo valerme por mí mismo para escribir mis historias, cuentos y novelas, haz las tuyas y cuélgate tus propias medallas. Hay un hermoso arte, el de la lealtad y el respeto, es muy válido no olvidarlo.
      Sergio-Jesús Rodríguez

      Eliminar